Mi verdadera Escuela ha sido mi propia Vida

Mi  nombre es Dolores y soy la Directora – Fundadora de este centro Anacerh.

El nombre surgió en el año 1996 por una ilusión de un proyecto con otras personas, donde la finalidad era aportar a todos la posibilidad de poder aprender y conocer la Medicina Natural, para luego poder ayudar con estas técnicas a personas que por su situación económica no podían acceder a ellas.

El nombre Anacerh significa: Asociación Naturista Cultural de Relaciones Humanas.

Anacerh tiene un significado relacionado con esa idea, crear una asociación con más personas que tuvieran la misma ilusión por el proyecto, el cual no pudo llevarse a cabo.

Inicie otro camino conservando dicho nombre, Centro Anacerh Escuela de Formación Profesional y Personal en Técnicas Naturales o Medicina Natural.

Cuando yo empece con esta técnica la Reflexologia podal, desconocía su significado y mucho menos buscaba algo relacionado con la medicina natural. Ahora después de 20 años y habiendo hecho un largo camino con muchas experiencias personales, he podido darme cuenta de muchas cosas increíbles.

La más importante de todas es que siempre vamos buscando y por mucho que busquemos no encontramos lo que queremos y el día que menos lo buscas aparece, eso me paso a mi.

Yo como la mayoría de muchas personas en esos momentos de mi vida donde creía que lo tenia todo, parece ser que algo me faltaba y cuando descubrí esta técnica lo entendí, a partir de ahí me di cuenta que había algo dentro de mi que yo desconocía y por arte de magia lo estaba descubriendo. Sin apenas preparación en esos momentos me vi dando clases de Reflexologia podal en una asociación.

Empece en un local en la Iglesia de San Pedro, gracias al párroco que entonces había, que nos lo cedió  desinteresada mente, al cual agradezco de todo corazón por permitirme ese comienzo.

También agradezco a todas esas personas que de una forma u otra me han dado la oportunidad de vivir y experimentar todo lo que ha sido mi aprendizaje.

Y aquí estoy con muchas experiencias; tanto profesionales como espirituales, unas me llevaron a las otras.

A veces creemos que todo este conocimiento profesional es suficiente para ayudar a las personas y posiblemente a muchos se les este ayudando, como yo así lo creía en mis inicios. Pero me he dado cuenta que hay algo más, que para ayudar a los demás, primero tenemos que conocernos a nosotros mismos.