Una Noche y un Día para Recordar

¿Donde están  escondidos esos profundos recuerdos, de aquella noche, donde una imagen de mujer entrañable, alrededor de una hoguera, asaba unas castañas, y elaboraba unos exquisitos panellets?

Una noche donde el calor de las castañas, permitía reunir a las familias y amigos en una entrañable celebración.

Con el único fin de recordar a los difuntos, esos seres queridos que ya no estaban, pero que permanecían presente en esta noche mágica. Una fiesta  donde las Almas pudieran comunicarse con sus seres queridos.

Donde los recuerdos estuvieran presente en sus memorias y en sus corazones, con la única finalidad de saber que ese adiós es hasta siempre.

En antaño, la castañada, era una festividad con doble finalidad era el resultado de la recolección de la cosecha de frutos secos, en especial las castañas, las almendras, piñones, nueces y como coincidía con la vísperas del día de los Santos.

Halloween, su origen está cargado de supersticiones, paganismo, leyendas, y sacrificios tanto de humanos como animales, todo relacionado con el mundo de las tinieblas. Una celebración basada en la aparición de brujas y fantasmas.

Aunque al celebrar Halloween al estilo Americano y sobre todo, con un simbolismo únicamente comercial, hay que considerar su origen y su finalidad y preguntarnos si deberíamos celebrar y recordar todo lo que ha representado esta fecha en la  historia y quizás hoy por hoy en algún lugar del mundo se siga haciendo lo mismo.

Esta  noche del 31 de Octubre se podría celebrar con elementos infantiles y todo tipo de ropajes enfocados en el Amor y no en el miedo, los niños son muy susceptibles y absorben unas experiencias basadas en una diversión que esconde el significado verdadero de su nombre, que hoy sigue siendo el mismo en nuestras profundas raíces.

Quizás deberíamos cambiar hasta su nombre para intentar no llevar a nuestro presente dichas memorias.

Quedémonos con lo único que esta fecha tiene como simbolismo, la conciencia y responsabilidad, ya que se relaciona con “el solsticio de invierno” el final de una estación de cosecha, donde deberíamos agradecer a la propia Naturaleza sus frutos, celebrando el nuevo comienzo, y la preparación para la nueva cosecha, donde nos comprometamos a dar ejemplo y  enseñar a estos niños y adolescentes la importancia de respetar y cuidar la Madre Tierra que nos sustenta y alimenta y todo aquello que ella representa. 

Una celebración donde tanto niños como adultos celebremos una fiesta de alegría y agradecimiento por permitirnos disfrutar de todas las Maravillas que nos ofrece la Naturaleza, para que cada día seamos más conscientes de respetarla y no maltratarla.

Una fiesta donde se baile con las estrellas y todos los planetas, dando paso a la energía femenina, pasiva y germinadora de la Luna que preparara a la nueva semilla que ha de dar su fruto, cuando llegue la siguiente estación de la primavera y el verano.

 

Sólo se trata de cambiar la intención de esta fiesta que está basada meramente en temas comerciales y sobre todo en el miedo, por otra mucho más importante y necesaria que es el Amor. Ese Alimento del Alma que tanto hoy por hoy necesitamos en nuestros corazones.

Un Amor basado en el  Respeto y Agradecimiento donde todos celebremos este gran regalo que es  la Creación.